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 ORÍGENES DEL NACIONALISMO REVOLUCIONARIO EN ESPAÑA.

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MensajeTema: ORÍGENES DEL NACIONALISMO REVOLUCIONARIO EN ESPAÑA.   Vie Oct 10, 2008 4:43 pm

La mayor parte de los nacionalismos revolucionarios del resto de Europa, nacieron de la gran derrota nacionalista de 1945 y de la Paz de Yalta que partió a Europa en dos grandes bloques: el oriental en donde los nacionalistas fueron sistemáticamente asesinados y las diferencias nacionales reducidas a elementos folklóricos dentro del sistema comunista; y el occidental, donde tras una massacre inicial, los nacionalistas fueron marginados más que asesinados, a menos que eso fuera realmente necesario, y en donde las diferencias nacionales fueron lentamente laminadas por una pseudocultura de Coca-Cola y películas de Hollywood, hecha a partes iguales de intereses económicos y degradación espiritual. El nacionalismo revolucionario español nació, por el contrario, no de una derrota física sino de una derrota espiritual. Victoriosos los ejércitos nacionales en la guerra civil de 1936, creado a partir de esa derrota un estado nacional que en sus primeros años pudo facilemente ser confundido con un Estado Nacionalista y Revolucionario, y lo fue en muchas de sus leyes sociales sobretodo las inspiradas por los falangistas, a partir de 1945, con la derrota del Eje en la Segunda Guerra Mundial el Regimén nacido el 18 de julio emprendió una lenta decadencia que lo llevó de ser una casi dictadura fascista a un casi estado liberal monárquico. Ya en 1956 el Movimiento Nacional - el partido único - había quedado reducido a un mero aparato de tipo burócratico y para estatal que facilitaba comparsas para las visitas del Caudillo a las provincias y policías no pagados con los que perseguir a los rojos sobrevivientes de la Guerra Civil y a sus hijos. A partir de los años cuarenta el regimén franquista decidió tomar sus distancias con el derrotado Eje e insistir más en su caracter católico, anticomunista y autoritario que en el fascismo original de Falange. Una generación entera de jóvenes falangistas creció creyendo que no tenía nada en común, a pesar de los saludos brazo en alto y los uniformes, con los nacionalistas de resto de Europa. No fue sin embargo sino a partir de los años cincuenta que de los grupos franquistas y falangistas comenzaron a surgir toda una serie de movimientos que evolucionarían a lo largo de los años de forma muy diversa.
Por un lado estaban los franquistas duros que veían, no sin razón, en el retroceso del Regimén en las Universidades un peligro para la subsistencia del Sistema Franquista. De esos franquistas duros salieron gran parte de los grupos nacionalistas que como la Hermandad Nacional Universitaria, la Acción Universitaria Nacionalista, las Defensas Universitarias, redujeron su activismo a un mero anticomunismo. Del sector más católico y anticomunista salió la revista Fuerza Nueva que después se transformaría en el partido político del mismo nombre.
Por otra parte estaban los falangistas que a partir de sus convicciones de tipo social tomaron caminos muy diversos. Los hubo que a partir del sindicalismo original de un Ledesma o Hedilla pasaron desde posiciones de oposición fascista al franquismo a un sindicalismo revolucionario, de un sindicalismo revolucionario a un antifranquismo antifascista y acabaron en lugares tan distintos como los sindicatos anarquistas, los grupos antifascistas radicales o incluso el comunismo en su variente más despreciable, el troskismo.
Hubo otros falangistas movimientistas que tuvieron un fin aún más despreciable y "adaptando" el Estado franquista a lo que ellos consideraban las necesidades de la Europa de la postguerra acabaron en la UCD.
Finalmente existió un pequeño grupo de falangistas y excombatientes de la División Azul que permanecieron fieles al fascismo de la primera falange y a partir de los años cincuenta y sesenta comenzaron a tomar contacto con grupos que en el resto de Europa luchaban contra el sistema de Yalta. Fue a partir de la iniciativa de uno de esos pequeños grupos nacionalista que surgió la revista JUANPEREZ, publicada en Barcelona, en la que aparecieron artículos Jacques Thiriart (1)- en aquellos días el neofascista más importante de Europa y creador de la JEUNE EUROPE, grupo que tuvo una pequeña sección en España -, de los combatientes de la OAS, aún en lucha contra De Gaulle, junto a los veteranos de las SS europea. Fue en JUANPEREZ que publicó sus primeros artículos Joaquín Bochaca, que llegaría a ser el principal revisionista europeo, y Jorge Mota, que fundaría el primer grupo legal del neofascismo español.
Fue de la coincidencia de los colaboradores de JUANPEREZ, de un grupo de antiguos combatientes europeos, de la SS, de los partidos fascistas de preguerra, de la División Azul, y de un grupo de simpatizantes españoles de JEUNE EUROPE, que nació CEDADE, un grupo que desde 1969 hasta 1994 mantuvo en alto la bandera del nacionalismo revolucionario en España.
Explicar el porque CEDADE, un grupo que por mucho tiempo tuvo la exclusiva de ideas revolucionarias, que tendrían que haber atraido a las masas juveniles, no pudo crecer es algo que escapa a escapa a la extensión de estas páginas. Baste decir que no coincidieron las ideas con las oportunidades, que el sectarismo venció sobre las necesidades políticas y que no siempre hubo dinero para llevar a cabo todos los planes pensados. Pero, al margen de su fracaso como grupo político, CEDADE logró introducir en un mundo demasiado satisfecho consigo mismo, el del nacionalismo español de la década del sesenta, toda una serie de ideas nuevas llegadas de Europa:la solidaridad con las otras naciones occidentales; el revisionismo histórico en defensa de los derrotados de la guerra del 45; el combate cultural y la necesidad de recrear una cosmovisión política para el nacionalismo peninsular como no lo había vuelto a tener desde la década del treinta. Esas ideas fueron retomadas después por todos los demás grupos creados a partir de excisiones de CEDADE, a veces incluso por grupos creados por gente peleado personalmente con CEDADE. A CEDADE le siguió el PENS en Barcelona (1972), el MSE de Valencia (1973), el MNR de Madrid (1973), la LEGION AZUL (1973) - a medio camino entre el nazismo y el falangismo- en Madrid, el JEP en Barcelona (1977) y la JNR (Barcelona 1977) y Madrid (1979).
Desgraciadamente a partir de 1975, justo cuando todo el mundo comienza a pensar y hablar en terminos políticos en España, CEDADE, y por extensión los demás grupos nacional revolucionarios, que habían desarrollado una larga serie de ideas originales en la época final de franquismo se ven reducidos cada vez más, debido a la falta de medios para desarrollar una política independiente y a su deseo de no alinearse con las otras fuerzas nacionales, a un papel testimonial y nostalgico y pasan cada vez más tiempo reidvindicando pasados gloriosos que fúturos necesarios.
CEDADE desaparecera finalmente a mediados de los noventa. Durante su existencia publicó decenas de boletines locales, una revista de circulación internacional, un centenar largo de libros -algunos de ellos inigualables en su genero-, cintas de música nazi, posters, videos... Ninguno de sus críticos logró nunca hacer algo equivalente. Y sin embargo fracasaron al aceptar quedar reducidos a un mero grupo testimonial dedicado a la defensa de un mundo desgraciadamente muerto.
En la parte final de la década del ochenta y principios de la del noventa aparecera en Madrid otro grupo que lograra renovar el nacionalismo español, las llamadas BASES AUTONOMAS. Las Bases autonomas supusieron un cambio total en la forma que los nacionalistas afrontaban los problemas políticos del país, por primera vez desde la década del treinta un movimiento nacionalista se definía no sólo con sus palabras sino también con sus actos como definitivamente antisistema. Desgraciadamente la actuación de las Bases no revitalizó la derecha nacional española sino que contribuyó a aislarla y marginalizarla más aún de la única base social, los tardo franquistas, que tenía sin dotarla de una base social nueva. Con los nacionales moderados practicando el voto util -¿util a quién?- , el último gran partido de la derecha nacional disuelto -Fuerza Nueva- y los nacional revolucionarios transformados en un movimiento marginal acabó la década del ochenta. La situación de los neofascistas españoles era, por fin, equivalente a la de sus homologos europeos a finales de los años cuarenta. ¿Qué queda del nacionalismo revolucionario en España? Practicamente nada. De CEDADE sólo queda una librería (2), acosada por las deudas y el activismo izquierdista. De los grupos nacionales menos que nada. No existe hoy en día un grupo nacionalista que tenga atractivo para las masas, o pueda siquiera congregar las masas -llegaron a ser verdaderas masas que se reunían quince años atrás. En otros países, otras organizaciones se han visto obligadas a reinventarse, y a veces lo han hecho con el mayor de los exitos. El FRONT NATIONAL en Francia ha logrado resultados electorales que le transforman en el cuarto partido de Francia, el MSI italiano logró incluso tener ministros en uno de los gabinetes de Berlusconi. ¿Por qué el nacionalismo revolucionario no logró avanzar en España? Incluso a finales de la década del ochenta cuando el hundimiento del bloque sovietico, el súbito descubrimiento de que "el comunismo es impopular', el resurgir de los nacionalismo en la Europa Central, el ascenso electoral del Front National en Francia y de Lebed en Rusia, la oleada de de activismo que va de finales del ochenta y nueve hasta el noventa y uno no parece afectar a las fuerzas políticas nacionalistas en España que se ven incapaces de aprovechar la ocasión, continuan empleando un lenguaje anticuado y proyectando una imagen completamente paseista en lugar de reclamar su puesto como vanguardia de la sociedad. Y sin embargo estamos ya en un tiempo en que el fracaso del modelo socialdemocrata propuesto por el PSOE ha fracasado evidentemente y en que el hoy triunfante -¿triunfante?-PePe aún no ha logrado transformarse en una opción de gobierno. En circunstancias muy parecidas el nacionalismo francés había logrado pasar de un ser un movimiento marginal a tener un quince por ciento del voto popular.
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MensajeTema: ALGUNAS OPINIONES SOBRE LA DERECHA NACIONAL ESPAÑOLA Y EL NEOFASCISMO   Vie Oct 10, 2008 4:44 pm

El hecho de que el nacionalismo español saliera vencedor de la guerra civil fue algo positivo para España, retrasó más de cuarenta años las tendencias separatistas que ahora afectan al país, creó un sistema político estable en el que creció la actual España industrializada y urbana. Al margen de sus fallos lo cierto es que el franquismo garantizo Orden Público, Paz Social, Progreso Nacional. El franquista fue un regimen de tipo conservador que sólo por motivos coyunturales adoptó un aspecto exterior fascista. Franco no era un lider popular o populista salido desde abajo que alcanzara el poder al frente de un partido subversivo sino que era el producto de una de las más antiguas instituciones españolas, el ejército, y su victoria fue la de una España tradicional que en el 1939 todavía existía en el mundo real, y que con todos sus fallos era superior a la República masónica, laica e izquierdista derrotada por ella, pero que en 1975 ya había dejado de existir. En la España de Franco, la Falange hubiera podido ser, y a menudo fue, un elemento de renovación social, pero la derrota del Eje en la II Guerra Mundial, la desfasticización posterior del sistema, el bloqueo internacional y, finalmente, la burocratización del partido. provocaron su fracaso.
Los movimientos nacionalistas revolucionarios de hoy son hijos de aquellos otros nacidos entre los vencedores de 1939 descontentos con la estrechez de su victoria. Durante los años sesenta, setenta e incluso después siempre hubieron líneas de comunicación abiertas entre los patriotas que, descontentos con la orientación cada vez más liberal del sistema franquista, estaban cada vez más en la oposicíon y aquellos otros que dentro del mismo, a veces -las más de las veces- honestamente, permanecían en sus puestos dentro del sistema. Comisarios franquistas, guardias civiles que habían pasado sus vacaciones en los campamentos del Frente de Juventudes, jueces de la División Azul, acostumbraron a los militantes nacionalistas a una cierta tolerancia que se extendió a los primeros años de la democracia. No es que los neofascistas fueran amigos del Estado o que el Estado tratara de manipular a los neofascistas. Lo que pasaba era algo más sencillo: los enemigos del fascismo eran, tambien, muchas veces, enemigos no ya del Estado Franquista sino del mismo Estado Español. Y los mismos antifascistas estatistas, la UCD primero y el PSOE después, cuando llegaron al poder siguieron con muchos de esos grupos, que habían entrado al combate como antifascistas, la misma política de guerra sucia empezada durante el último franquismo.
Los neofascistas europeos, sobre todo los franceses, belgas e italianos, crecidos en medio de la horrible represión desarrollaron, obligados por la situación, toda una serie de nuevas consignas que les permitieran sobrevivir en medio de un mundo totalmente hostil. Aprendieron a distinguir lo importante de lo accesorio, a prescindir de la parafernalia y el vocabulario de los años veinte y treinta de forma que cuando el público veía una caricatura antifascista no pudiera identificarla con ellos. Los neofascistas italianos y franceses aprendieron a trabajar el mundo de la cultura, a crear organizaciones paralelas, a trabajar a largo plazo en vez de tratar de reproducir mecanicamente los intentos de tiempos pasados. Grupos como Avanguardia Nazionale, o, en un ambiente menos violento como era el francés, Occident y Ordre Nouveau crearon un nuevo estilo que reflejaba todas las esencias del nacionalismo clásico pero permitía vivir a sus militantes en su tiempo real. Un militante de Ordre Nouveau era un adolescente de los años sesenta no vivía como una generación antes. Y por vivir en su tiempo la gente de Ordre Nouveau logró ser tratada como una fuerza política incluso por sus enemigos. Nadie se lanzó a largas polémicas con Ordre Nouveau sobre el Holocausto -algo que podía o no haber ocurrido antes del nacimiento de la mayor parte de sus miembros- sino que se discutía con ellos sobre la inmigración, sobre la devalorización de los titulos academicos - en una universidad destruida por el mayo del 68 - sobre la seguridad ciudadana, sobre la pena de muerte.
La persecución ejerció como mecanismo de selección permitiendo que sólo los mejores grupos nacionalistas sobreviviera, condenando a la extinción a aquellos que confundían el folklore y la historia con la política. La misma ausencia de persecución, hasta el comienzo de la década del ochenta por lo menos, hizo que fuera demasiado cómodo, al menos intelectualmente, ser fascista en España.
La seguridad de tener al Estado como enemigo obligó a los neofascistas italianos y franceses a reflexionar sobre su naturaleza, a analizar sus puntos debiles, a plantearse las distintas formas de conquistarlo, debilitarlo o al menos ganarse parte del mismo. Los intentos de golpe de estado fracasados del Principe Borguesse, el activismo en Reggio - Calabria - durante los primeros años de la década del setenta, el pustch de Argel contra la IV República francesa, los atentados del OAS, la opción electoralista de los ultras franceses, son caminos distintos, resultado de formas distintas de entender la política, que tienen en común por lo menos un punto. Eran opciones de tipo político nacidas de la reflexión. Existían planes que luego resultaron no ser maestros, líneas políticas y estrategias a corto, medio y largo plazo destinadas a substituir una forma de Estado por otra y aunque a veces en esas estrategias tuvieran entrada elementos no políticos, ya fueran estos Carabineros italianos o paras franceses, lo cierto es que la dirigencia era civil y civiles sus objetivos. Por oposición a esto, el grito de batalla de los ultras españoles durante los últimos años del franquismo y los primeros de la democracia, fue "Ejército al Poder". Ese es un grito en el que está concentrada toda la impotencia y la falta de analisis político de las llamadas Fuerzas Nacionales españolas que confesaban, en tres palabras, ser incapaces no ya de tomar el poder por la fuerza o por la ley sino incluso de administrarlo. No es por casualidad que sea después del fracasado golpe del 23 de febrero cuando desaparezca de las calles la mayor parte del activismo nacionalista. Detrás del nacionalismo español no había nada. No había una estrategia para la conquista del Estado que fuera más allá de desear que se repitieran las mismas circunstancias de 1936, salvo que los generales del Ejército Español ya no eran jóvenes y las tropas coloniales no se movieron.
Los neofascistas españoles olvidaron que no es posible una revolución sin un partido revolucionario, que no es posible un partido revolucionario sin una ideología revolucionaria, que la existencia de una ideología revolucionaria es inutil sin una praxis revolucionaria y que una praxis revolucionaria que no forme parte de un plan de acción no es las más de las veces que una perdida de tiempo que cansa a los militantes y los separa de la causa - en el mejor de los casos - o vandalismo que los aliena de la sociedad que los rodea - en el peor de los casos-. Los ejemplos de CEDADE, que por más de veinte años gastó los esfuerzos de un dedicado grupo de militantes en busca de objetivos políticos que nunca fueron definidos, y de las BASES AUTONOMAS, que lograron separar al nacionalismo revolucionario de Madrid de la única base social que les hubiera podido ayudar, son los más claros. Lo más terrible de estos ejemplos es que tanto los miembros de CEDADE como de las BASES AUTONOMAS no sólo no parecieron comprender sus fallos sino incluso disfrutar con su marginación. NOS MARGINAN PORQUE SOMOS LOS MEJORES, parece ser la explicación -¿excusa?- de los nacional revolucionarios españoles. SI SUPIERAN COMO SOMOS VENDRIAN CON NOSOTROS, parece ser la gran esperanza de grupos que nunca se han molestado en actualizar y hacer más comprensible su mensaje al país.
ES HORA DE VER LA REALIDAD CARA A CARA
Es hora de darnos cuenta de la fecha en que vivimos. Hay que diferenciar lo esencial de lo secundario; lo que es eterno de lo que fue accidental de la Alemania, la Italia o la España de los años veinte y treinta. La necesidad de unir a las clases y grupos sociales de una misma nación en torno a un proyecto común en oposición a las tendencias atomizadoras del mundo moderno es básica; la necesidad de subordinar la política a una ética basada en las tradiciones occidentales es básica; la necesidad de hacer junto a la política y la economicia una revolución cultural es básica. Lo otro: los uniformes, las formaciones paramilitares, puede ser bonito pero si es necesario desembarazarse de eso para triunfar, hacerlo no es una traición. En una revolución la única traición consiste en ser derrotado porque en contra de lo que la gente cree las revoluciones no consisten en alzarse contra el poder establecido sino en substituirlo y usar, y si es necesario abusar, de ese poder.
Y puesto que hay gente que sería incapaz de identificar un movimiento fascista si este no hiciera referencia a tiempos pasados, y ciertamente mejores, hagamos ahora alusión a nuestro pasado para decir algo, definitivo, sobre el mismo: SE ACABO. El mundo ha cambiado mucho desde que los primeros fascistas se reunieron y juramentaron en la Piazza del Santo Seppulcro. Tan sólo diez años después los que trataron de copiarles fracasaron. La idea de que siete jóvenes se pueden reunir en una cervecería - de tipo alemán por favor - fundar su partido, reunir once millones de militantes en once años y tomar el poder es irreal. Ni siquiera aquel que aparentemente no puede ser nombrado, lo hizo así, y desde que se reunió por primera vez en una cervecería hasta que tomó el poder pasaron muchas cosas que parecen olvidar aquellos que ahora se dicen sus seguidores y no son sino sus imitadores. El mundo ha cambiado y ya no permitira el surgimiento de otro fascismo como el original o de otro Hitler, lo que no debe preocuparnos, porque el mundo de Hitler era un mundo distinto al nuestro y en el que las potencias entonces reinantes lo que deseaban impedir era el surgimiento de un nuevo Bismark. ¿Qué hacer? Ya que hemos citado a Hitler preguntemonos que haría El. Y la verdad es que no sabemos que es lo que haría hoy, pero sabemos lo que hizo entonces. No copió el pasado, fue original, adaptó -y a veces creo con esa inocencia de los creadores que son originales y no lo saben- formas nuevas de comunicación de masas, explotó todos los recursos de la tecnología existente, ayudó al desarrollo de nuevas tecnologías, combatió donde encontró a sus enemigos y sobre los temas que estos escogieron. Fue Revolucionario frente a los que confundían la Tradición con el mero repetir de rituales ya carentes de significado y Tradicionalista frente a los que creían que la Revolución consistía en hacer tabla rasa con una historia varias veces milenaria. La mejor lección que podemos tomar de Hitler es que Hitler fue Hitler, cuando eso era extremadamente impopular y los patriotas de su país querían otro Canciller de Hierro, y que si viviera hoy es seguro que nos ordenaría que fueramos nosotros y no clones de él. Nuestro primer deber como revolucionarios es comprender el mundo que nos rodea sin excusas. Demos ese primer paso y todo lo demás vendra, poco a poco, tal vez no en nuestra generación, pero vendra porque si esta guerra no acaba con nuestra victoria, con la de la TRADICION Y LA REVOLUCION unidas por fin, entonces la Historia de Occidente no tiene ningun sentido ni nuestra raza ningun provenir. Y nosotros sabemos que eso es imposible.


1.Jacques Thiriart fue uno de los grandes renovadores del nacionalismo revolucionario en la Europa de los años sesenta. La organización por
el fundada JEUNE EUROPA existió sólo por tres años pero en esos tres años intriodujó un discurso completamente renovador. La
reidvindicación de una Europa Unitaria. La tercera via antisovietica y anticapitalista. La necesidad de crear un bloque político
independiente. Fue también el primer grupo en popularizar la CRUZ CELTICA en Europa -aunque este simbolo hubiera sido usado ya
antes por algunos grupos en Francia-. Es a partir de JEUNE EUROPE que los movimientos nacionalistas posteriores adoptaron poco a poco
propuestas de tipos paneuropeo por oposición al fascismo de preguerra que tan a menudo habían caido en el chauvinismo.
2.Librería Europa. Calle Seneca 12, bajos. BARCELONA. 08023. España.
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