Creo haber llenado mi deber con mis conciudadanos y compañeros. Si más no hemos hecho en el sostén de nuestra independencia, nuestra identidad, y de nuestro honor, es porque más no hemos podido
 
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 Quiénes son, cómo viven y qué piensan los gitanos "argentinos"

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MensajeTema: Quiénes son, cómo viven y qué piensan los gitanos "argentinos"   Vie Oct 10, 2008 7:15 pm

En la Argentina ya hay unos 300.000 gitanos. Quiénes son y cómo viven estos inmigrantes que conservan el espíritu nómade y se casan entre ellos para no mezclar la sangre.

El 36 Billares es uno de los cafés más antiguos de Buenos Aires. Ubicado sobre Avenida de Mayo, con sus paredes de madera y mesas de pool, conserva el ambiente tradicional de los bares del siglo pasado. Se diría último refugio de la cultura porteña, pero los malevos que paran allí no toman mate ni escuchan tango.

Son varones de entre 18 y 80 años. Alegres, bulliciosos, amantes de la ropa de marca y los relojes de oro, invaden el fondo del bar, piden té y se trenzan con pasión en juegos de naipes, como si se tratara de duelos de cuchillo. De mañana comercian con perfumes, relojes y antigüedades, y las tardes les quedan libres para matarlas entre partidas de mus. Así es la raza calé, los gitanos españoles. Los mayores llegaron de Madrid o de Andalucía a mitad del siglo pasado. Los jóvenes nacieron aquí, pero hablan con acento, como si acabaran de bajar del avión.

Argentina alberga a unos 300.000 gitanos. Cerca de 20.000 viven en la Capital Federal y 50.000 en el Conurbano. En el interior, Mar del Plata, Córdoba y Comodoro Rivadavia son las ciudades con mayor densidad de gitanos. Existen numerosas tribus de distinto origen, que pueden agruparse en tres clanes. El más numeroso es el kalderash: de origen griego, húngaro, ruso y moldavo –170.000 en total–. Luego vienen los calé españoles –unos 80.000– y, por último, los boyash rumanos –cerca de 150.000–. Hasta hace cincuenta años, todos los gitanos ejercían el nomadismo libremente. Durante la primera presidencia de Perón se promulgó una ley que los obligó a establecerse y hoy sólo viajan por negocios; prefieren comprar y vender cualquier producto a trabajar en relación de dependencia. “No nos gusta obedecer –explican los calé–. Preferimos ser nuestros propios jefes.”

Jorge Nedich, titular de la Cátedra de Estudios Gitanos que dicta la Universidad de Tres de Febrero, reflexiona: “El gitano es un espíritu libre. Anda siempre de un lado a otro y vive de su propio trabajo. Jamás va a ser empleado, ni va a hacer aporte jubilatorio porque lo ve como explotación y no lo soporta –dice–. Las tribus itinerantes no se pueden censar, no pagan impuestos y viven en su ley, por eso el Estado, dicen, les tiene miedo. El pueblo gitano nunca reclamó tierra para establecerse. Nunca pugnó por convertirse en nación con territorio y bandera. Su bandera es la mujer y su territorio es el mundo entero.”

Aunque mantienen el espíritu peregrino, los calé se han modernizado. Cambiaron los carromatos por aviones y las carpas por hoteles. “Somos gente normal. Nuestras mujeres visten pantalones, no dormimos en el piso, no pagamos dote para casarnos. ¡No adivinamos la suerte!”, dicen. Se los suele vincular, sin embargo, a engaños, estafas –según fuentes policiales, hay entre los gitanos hábiles expertos en el cuento del tío– y delitos en el rubro automotor: la misma fuente asegura que gitanos fueron los precursores de los llamados autos mellizos (ver recuadro).

Desde la comunidad gitana, hay voces que se defienden bajo el argumento de la discriminación. Un informe del año pasado del Centro de Estudios Sociales de la DAIA sobre antisemitismo y otras minorías discriminadas en Argentina señala, en el capítulo dedicado a la comunidad gitana, que “las denuncias por cuestiones raciales (entre las que se encuentran las diferentes minorías), conforman actualmente, con el 10,45%, la tercera de las razones de discriminación que existen en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Conurbano.”

Será tal vez por eso que los gitanos no entran fácilmente en confianza. No quieren dar sus nombres y el grabador los espanta. Hasta que aparece Pipi, el gitano rebelde. El no toma té sino Gatorade, es soltero a pesar de sus 21 años y algo peor, se ha hecho dos tatuajes, una araña en un brazo y una luna en la espalda: “Por dos mujeres que he tenido, las dos payas (no gitanas). Pero mi madre me ha dicho ‘si te casas con una paya te corto el pescuezo’. Es que desconfiamos de ustedes, como ustedes desconfían de nosotros –dice Pipi–. A las niñas las sacan de la escuela en cuarto grado, para que no se fijen en los payos. Por eso la mayoría de las gitanas no saben leer ni escribir bien. Si la mujer no llega virgen al matrimonio, se pierde la honra de la familia. Entonces, cuando se arregla una boda, es todo una ficción: ella baja bien vestida, yo bajo bien vestido y no podemos ni hablar dos palabras a solas. Y si me enamoro de una niña que mis padres no quieren, tengo que raptarla.”

A Pipi la gusta hablar y sus amigos lo conocen. Son tres los que se acercan a la mesa. “Si de veras quieres saber cómo somos, ven a oírnos tocar. Una noche de flamenco te lo dirá todo”, prometen. A una cuadra del Billares se encuentra el pub Federico. Allí, cada viernes a la noche, hacen su show Los tarantos, grupo compuesto por un padre y dos hijos, los tres gitanos. Su repertorio comienza con canciones clásicas españolas y sigue, luego de un whisky con hielo, con temas de todo tipo tocados al estilo flamenco. Al final del show, los autos parten repletos de músicos y bailaores. Comienza la verdadera gira gitana. Destino: el boliche Punta Serena, donde no se toca por trabajo sino por placer. Allí, el whisky se toma sin hielo y la juerga tiene un color distinto, más auténtico. Los hombres visten de negro y las mujeres se cuentan con los dedos de una mano.

Un joven se casa en dos días y sus amigos celebran la despedida de soltero. Corren las mesas para armar rondas de sillas y el homenajeado baila en el centro. La atmósfera de intimidad los envuelve y el local entero parece transportado a España. Las guitarras hacen vibrar el aire y el piso retumba por el taconeo de decenas de zapatos. Ahora no hacen show para nadie más que para ellos mismos. Bailan arriba o abajo del tablado, con la gracia de un torero y la virilidad de un toro. Cuando la noche llega a su pico de emoción, hablan de romper la ropa y se abren las camisas de un tirón. Si los botones saltan, a nadie le preocupa. Ya se encargarán las mujeres de volver a coserlos.


Se dice de mí

Subiendo por la Avenida Juan B. Justo, para el lado de Mataderos, empieza la zona de venta de autos. Pasando Segurola, hay tres concesionarias por cuadra. Muchas pertenecen a los kalderash: gitanos de origen griego, ruso, moldavo o húngaro. Más apegados a las costumbres antiguas que sus primos calé, conservan la vestimenta típica, el pago de dote y los ritos quirománticos. Tradicionales vendedores de caballos, hoy han cambiado por los coches, pero siguen fieles al rubro comercial. En el barrio, tienen mala fama.

“Hay mucho tránsfuga entre los gitanos –se despacha un vecino–. Te venden un auto que es una ganga y resulta que tiene una deuda del doble del precio... O te pagan con diez fajos de dólares, y después la mitad son papelitos verdes. Un amigo les compró un auto hace poco, andaba que daba gusto, el motor silencioso... ¡Las primeras diez cuadras! Al rato empezó a pistonear, lo llevó al taller y resultó que le habían llenado la caja de velocidades con banana pisada para que no hiciera ruido. Después los volvió a buscar y no estaban más. Cada dos meses desarman el boliche y se mudan a tres cuadras, con otro nombre.”

Mito o realidad, muchas historias de grandes estafas recorren las calles de La Paternal. Los rumores hablan de desarmaderos y autos robados. De mafias y agencias fantasma.

“En Juan B. Justo hay matufia –admite un mecánico– pero no hay que echarle la culpa a ellos. Acá el que no es gitano... gitanea!”

En la concesionaria de El Pelado Yankovich, 25 años de antiguedad hacen frente a las malas lenguas. El local, a la calle, es una peculiar mezcla de vivienda y negocio: los autos se exhiben en el living de la casa. El Pelado es uno de los jefes de su comunidad. Junto con otros gitanos notables decide cuestiones como el precio de las dotes o el monto de las multas. “Se cobra multa a quien se manda una macana –explica su mujer–. Como un hombre casado que se va con una chica.”

La señora de Yankovich no es gitana, pero adoptó las costumbres de su marido. Algunos gestos de rebeldía, como la falta del pañuelo reglamentario en la cabeza (obligación de las mujeres casadas), venden su pasado gadjó (no gitano). “A la familia de él no le gustó que nos juntemos. Tienen miedo de mezclar la sangre. Se casan entre primos hermanos.”

Una prima de El Pelado, Olga, vive a pocas cuadras. Sus abuelos vinieron de Rusia y Hungría hace tantos años que no puede contarlos. Ella tiene el don de la adivinación: sabe leer las manos, las líneas del rostro y la mirada. Tras un escrutinio de pupilas, abre la puerta. “Yo puedo ver adentro tuyo, por eso te dejo entrar”, dice.

La casa donde viven Olga, su marido, su suegra y sus hijos es un galpón pelado, con una mesa como único elemento mobiliario. Una cortina de chapa oficia de puerta y no hay paredes que dividan la estancia en cuartos separados. No usan camas ni sillas, sino que duermen en colchones tirados en el suelo y se sientan sobre almohadones. En su paso al sentarismo, muchas familias abandonaron la costumbre de dormir todos juntos, como en las carpas. Otros, acostumbrados a los espacios abiertos, se sentían encerrados y tiraron abajo las paredes.

Olga corta manzanas, bananas y peras en pedazos y las mete dentro de una tetera. El té tradicional gitano es una especie de ensalada de frutas caliente. Mientras lo sirve, cuenta: “La vida de los gitanos cambió mucho. Antes íbamos de un pueblo a otro, pidiendo luz y baño a los vecinos, adivinando la suerte y vendiendo caballos –dice–. Ahora estamos instalados, mandamos nuestros hijos a la escuela. Las nenas usan pantalón hasta los quince años, que es la edad de casarse. Ahí el muchacho pide la mano al padre y él decide la dote: diez monedas de oro, o quince, que son cuatro, cinco mil pesos. Los dejan noviar un poco... ¡Pero nada de verse a solas, porque tiene que llegar virgen al matrimonio! Mi hermano Renzo, que se comprometió hace unos días, habla con su novia sólo por Internet.”

como se verifica la virginidad?

Cuando la pareja va a pasar la primera noche, se pone en su cama una pollera blanca. Al día siguiente, va la madre de la chica con todas las mujeres del grupo a ver si está manchada de sangre. Si la pollera está limpia, el festejo se suspende y la novia queda humillada, hasta la pueden devolver a sus padres. Pero como algunas hacen trampa y ensucian con otra cosa, hay que hacer una prueba: la madre tira alcohol sobre la tela y cepilla bien fuerte. Si la sangre es verdadera, no sale por mucho que la refriegue. Entonces viene la fiesta, que dura cuatro días. Se meten al horno cincuenta lechones, cincuenta pavos, cincuenta barriles de cerveza a la heladera. Y nos ponemos las joyas de oro que tenemos escondidas.


Baño de oro

El oro cumple una doble función: según la superstición, protege a su portador de los malos espíritus, pero en la práctica lo protege de la pobreza. El gitano nómade no puede invertir su ganancia en bienes raíces y desconfía de las instituciones bancarias. Por eso prefiere llevar su riqueza puesta: al cuello, escondida entre los cabellos, o asegurada en la dentadura.

El domingo, el barrio húngaro se viste de fiesta. Es día de misa en la iglesia evangelista de la calle Lasalle, una de las únicas que ofrece el servicio religioso íntegramente en romanés (lengua gitana). Dentro del pequeño recinto decorado con austeridad, el pastor Ricardo, argentino de origen ruso, declama con pasión. Los hombres de un lado, las mujeres del otro, escuchan, se paran, se emocionan y cantan. Al fondo, los nietos del pastor tocan el piano. “Ellos nunca estudiaron música –cuenta Sonia, su madre–. En vez de mandarlos a clases, oramos y aprendieron solos. ¿No creés? Mi marido tuvo hepatitis fulminante a los seis años. Los médicos le daban horas de vida. Vino un pastor evangélico, oró por él y se curó inmediatamente. ¿Ahora creés?”

Creer o reventar. El culto evangélico lucha por desterrar herejías como la adivinación o la magia casera, pero la mentalidad gitana sigue buscando los resultados rápidos, la directa intervención divina. “La religión primaria del pueblo gitano era mística y naturista –explica el estudioso Nedich–. El trato con Dios era personal, no hacía falta la mediación de ningún tercero, ni había que dirigirse a sitios especiales. Ellos se comunicaban con Dios en su vida cotidiana y en forma coloquial, sin fórmulas establecidas. Cuestionaban la autoridad eclesiástica. Por eso la Iglesia siempre los rechazó. Pero hoy queda muy poco del antiguo credo.”

En sus peregrinaciones, los gitanos fueron musulmanes, ortodoxos y protestantes. En la actualidad se dicen católicos pero tienen incorporados préstamos de otros cultos. Hoy se han volcado al evangelismo que admite a todos los excluidos de la sociedad.


Paseando por Florida

En la calle Florida no hay ningún gitano. Sergi, de seis años –cara sucia, trajecito oscuro, pinta de haberse escapado de una película de Kusturica– se sienta contra la pared a tocar su acordeón en miniatura. El dice ser gitano y cuenta que no era más que un bebé cuando lo trajeron en barco desde Bucarest. Su madre –pollera hasta el suelo, manos formando un cuenco, tres chiquitos más diseminados por la cuadra– lo hace callar. “Mentira, nosotros no somos gitanos. Somos rumanos. Gitana es la otra familia que para acá, que son sucios, que no tienen zapatos”, dice ella.

A una cuadra la imagen se repite. Esta vez es una nena, Lesa, la que toca el acordeón y ofrece flores. Delante de ella, una hoja de papel que reza “Prohibido fijar carteles” acredita su analfabetismo. Con un gesto de picardía, Lesa afirma lo que su madre niega.

“No, yo no soy gitana –se defiende la señora–. Soy rumana. Gitana es la mujer de la otra cuadra, que tiene piojos y le pega a sus hijos.” Ambas familias emigraron de Europa del Este hace cinco años, huyendo de la persecución y la pobreza. Rumania registra la mayor población gitana del continente y el más alto nivel mundial de violencia en su contra. Los dos millones de romaníes que viven allí sufren desde discriminación laboral hasta linchamientos públicos e incendios provocados por fanáticos nacionalistas. Los que emigraron a la Argentina en tiempos del uno a uno, prometiendo enviar dinero, no hallaron prosperidad sino miseria. En Rumania, según el principal diario local, el 77% de la población admite tener resentimientos contra el pueblo romaní. En Buenos Aires, la embajada se niega a asistir a los gitanos, porque no los considera rumanos. En la calle, los transeúntes se compadecen más de refugiados europeos arios que de ellos. Todo inclina la balanza hacia la negación de la propia cultura. La defensa de la identidad es un lujo que no tiene lugar en el suelo de la calle Florida.
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MensajeTema: Re: Quiénes son, cómo viven y qué piensan los gitanos "argentinos"   Vie Oct 10, 2008 7:36 pm

Siempre le pasa lo mismo cuando sale a la ruta. Baja las ventanillas, las manos al volante se quedan mudas, los ojos vibran con la línea recta de la llanura pampeana, mitad cielo y mitad campo verde. Entonces Mario Castillo, andariego desde antes de nacer, respira hondo, sonríe con ganas. Asoman seis dientes de oro que besa el sol . "Cuando paso Zárate, se me abre el corazón. Siento el país", comenta ahora bajo el techo de su carpa, en Rafael Castillo. En realidad, las carpas son tres, en las que habita una familia de 15 personas.

Estén donde estén, los gitanos necesitan un gran living: la vida de una familia gitana es intensa y extensa. Con espíritu trotamundo, son más de 16 millones en el planeta. Quedan pocos nómadas, pero todos comparten una lengua, una ley, una cultura transmitida oralmente.

Pero ser gitano no se parece a lo que muestra la tele. Su vida está lejos de la ficción que acapara rating en una novela, Soy gitano (Canal 13), que para ellos potencia prejuicios. De eso se quejan. Y abren la puerta para mostrar qué significa ser gitano en el siglo XXI.

El castillo de los Castillo
Mario Castillo y su mujer, Carmen, santafecinos, no pasaron toda la vida en una tienda. Hubo tiempos de departamento alquilado, en Haedo.

"Nos sentíamos asfixiados. Hacíamos el asado en la vereda, la gente se reía", recuerdan ahora los Castillo en su hogar de Rafael Castillo, La Matanza. Instalaron sus tiendas en un baldío respetable, gente trabajadora, sin asfalto. Acomodaron sillones de cuero negro, un fogón donde se cuecen guisos y se calienta la pava para los mates. Al lado, una carpa similar, con un equipo de música. Las nietas de Mario, princesitas adolescentes, la transforman en pista de baile al atardecer, cuando sacuden las polleras floreadas y dibujan espirales con el ombligo. Aprendieron mirando la tele.

Los Castillo, cuentan, son compadres del presidente. Carmen trae un sobre de papel membretado de Presidencia de la Nación. Lo entrega y pide que alguien lea: ella no sabe, y su marido tampoco. El séptimo hijo varón, explican, nació el 15 de febrero de 1980. Se llama Jorge Rafael, como el presidente de la dictadura. Sólo en 1983 se le dio la distinción de ahijado presidencial. La entregó en nombre de Raúl Alfonsín el intendente de Maciá (Entre Ríos), donde vivían. El título consiste en medalla, diploma y beca de estudios. No crea otros beneficios, pero los Castillo se quejan de que no recibieron nada. Le enviaron una carta a Eduardo Duhalde y la Dirección de Ceremonial acusó recibo del pedido: "Le pedí una casa y nada... ni un Plan Trabajar", sonríe Mario.

El ahijado presidencial y su familia hoy no almorzaron. No hubo con qué. Cuando el sol es una pelota roja llega Graciela, una de las nueras. Vendedora ambulante de agujas, ballenitas y enchufes, de 10 a 17, patea Laferrère, San Justo. "Hago 5 o 7 pesos por día", aclara.

Alguien parte raudo a comprar fideos para la cena. Hacen cuentas: viven con 10 o 40 pesos diarios. Gastan de 1000 a 1500 por mes. Venden y compran autos. Pero el negocio, sintetiza Mario y mira los cinco autos estacionados, ya no es lo que era. "Antes comprabas a 3000 o 4000 pesos y vendías a 5000. Hoy comprás a 1000 y vendés a 1500."

La tele está clavada en Los Simpson. Anochece y encienden la luz en la carpa. "Pagamos 36 pesos de electricidad y 18 de cable por mes." Lo peor es cuando llueve. Por eso arrimaron al campamento un colectivo sin motor. "Cuatrocientos pesos me costó esa porquería. Pero a los nietitos hay que cuidarlos de la tormenta", comenta Mario, señalando el refugio. Las mujeres hablan poco y fuman en silencio. Graciela pasa del mate al cigarrillo. Es criolla y se casó a los 14. Tiene cinco hijos.

"Con las chicas somos delicados. No van solas ni a comprar cigarrillos", se ríe Castillo.

Las nietas mayores son muñecas: María, de 16, y Yessica, de 14. "Ya las miran, pero no se arriman. A los 17 se las llevará el novio", explica el abuelo, y tira el número de la dote: "25.000 pesos. Siempre pedimos mucho".

Los nietos no van a la escuela. "No se puede. Una o dos veces al año hay que juntar todo, comprar un camión y salir para Entre Ríos. Allá entramos en algún predio, vendemos herramientas, arreglamos máquinas. Anduvimos por La Plata, Santa Fe, Jujuy. Pasamos miseria. No te compran nada, todo boliviano. Somos humildes. Ya veníamos pobres de viejo, pero somos todos sanos, gracia´a Dio."

A la Argentina
Se estima que 300.000 gitanos viven aquí. En los años 50, una ley prohibió el nomadismo. Se instalaron en ciudades. Allí ejercen oficios: venden autos, metales. Las mujeres leen el tarot.

Desde Alaska hasta Tierra del Fuego, existen unos 4 millones de gitanos. En Europa representan la primera minoría, con 12 millones: el 80% vive en Europa del Este. Diseminados por el planeta, han logrado mantener durante más de 1000 años (desde que dejaron la India) su identidad y su lengua: el romaní.

Es la lengua que aprendió antes que el castellano Jorge Lolya Bernal, argentino y presidente de la Asociación Identidad Cultural Romaní en la Argentina (Aicra). Es un gitano atípico. Trabaja todos los días en una oficina pública, vive en un departamento, habla seis idiomas. Vivió en Estados Unidos y Europa, escribe papers sobre su pueblo. Presentó quejas contra la telenovela Soy gitano ante el Instituto Nacional contra la Discriminación (Inadi) y la Defensoría del Pueblo.

"Nos pintan con los peores estereotipos: mafiosos, ladrones, promiscuos, hechiceros, estafadores, prostitutas, conspiradores, asesinos. La ley gitana, Kris, es clara: prohíbe la portación de armas. Y la comunidad sanciona por medio de sus miembros al que comete un delito."

Su pueblo ha soportado persecuciones. Más de 500.000 gitanos murieron en el Holocausto. Miles tuvieron que escapar de la Guerra Civil Española. En la Guerra de los Balcanes fueron una de las principales víctimas.

En la Argentina, la discriminación existe. En su casa de Saavedra, Mara Ivanovich cuenta un clásico: cuando camina por la calle, la gente aprieta la mano de sus hijos. "Creen que las gitanas secuestran niños. Mentira. Además los gitanos tenemos muchos hijos, y son ellos los discriminados." Miguel, uno de los suyos, tiene 11 años. Hizo hasta cuarto grado: "En la escuela los pibitos me decían: Salí de acá, gitano sucio". Su hermana, Sabrina (de 15), agrega: "Hice hasta segundo grado. Los chicos no se querían juntar conmigo". Mara recuerda que le mandaron una asistente social: "Por más que vuelva, ya le dije, a mis hijos no los mando a la escuela". Sin embargo, muchos gitanos argentinos sí los mandan. Este año, Karina Miguel (de 29), una gitana de Neuquén, fue la primera en la Argentina que se recibió de abogada.

De Grecia a Floresta
Difícil de creer: en casa de los Papadopulos, todos los días se sirve la mesa para 18 comensales. Entre pechugas de pollo, albóndigas y fideos, Ricardo Papadopulos (de 58) lleva la voz cantante. Sus hijos se mantienen silenciosos en sus camisas impecables. Hablan por celular. "Esa novela está equivocada. Muy mal lo que hacen. Es ciencia ficción. ¿Por qué dicen que son gitanos? ¡¿Mi familia es así?! ¡Nooo!" Se ríen los Papadopulos. Hablan entre ellos en otra lengua. "Somos cristianos. Mis hijos se levantan todas las mañanas para ir a trabajar. Votamos. Y practicamos el Evangelio", enfatiza Ricardo, hijo de griegos y nieto de nómadas. Sus padres llegaron a Brasil en 1928 y después se instalaron en Rosario, donde nació él. Cuando tenía 5 años, su familia juntó todo y se vino al barrio porteño donde Floresta coquetea con Mataderos. Es el pastor pentecostal de la iglesia que convoca a 300 gitanos. Los domingos a la tarde, la vereda es un festín de polleras de colores, ojos preciosos, cabellos recién lavados y bebes regordetes. El pastor Ricardo tiene programa de televisión y de radio, y cada año hace dos viajes internacionales predicando en romaní.

"Somos un pueblo decente. No van a ver una gitana prostituta. Nuestras costumbres son bíblicas. Un estudio dice que descendemos de Abraham y su tercera mujer, Cetura. La raza gitana es de origen israelita", asegura el pastor. Y sigue: "La novela está equivocada. Para verle las piernas a una gitana hay que sufrir".

Antes de ser su esposa, Sonia (de 60) ya formaba parte de la familia de Ricardo. El padre de ella y el abuelo de él eran hermanos. "Esta es para mí", se anticipó el padre de Ricardo cuando Sonia tenía 7 años y él 5. Años después se comprometieron, pero los novios ni siquiera se hablaban. "Antes nos daba vergüenza. Ahora la juventud cuando se compromete ya se habla", acota Sonia, la mujer por la que los Papadopulos pagaron 55 pesos. Los nietos, Princesa (de 16), David (de 17), Michelle (de 14) y Yuliana (de 12) ríen fascinados. La puerta se abre y llega una nuera. La señora está muy triste. Se hace un silencio sepulcral. El hijo del pastor falleció hace pocos meses. Cuando un gitano está enfermo o fallece, todos se acercan para dar consuelo a la familia. El respeto a los muertos es una ley gitana sagrada, como su solidaridad.

En su rueda de la vida, la familia es una institución sagrada. Los ancianos gozan de un status diferente del que la sociedad occidental otorga a los suyos. No hay gitanos en los geriátricos. Los mayores revisten, por sobre todo, sabiduría. Y tienen el rol social de hacer justicia por medio del Consejo de Ancianos de la Kris (ley gitana). Los grandes cuidan a los chicos, que al crecer cuidarán a los grandes. El país gitano no tiene fronteras, pero sí una bandera, mitad celeste cielo, mitad verde pasto y una rueda en medio. Porque el territorio gitano está hecho de tierra, sol, estrellas. Y de familia, la fuerza viva de su identidad, su verdadera patria.

Para saber más
www.geocites.com/elenakali/jorgito-rom-en-argentina.html
www.unionromani.org/union_es.htm

Por María Eugenia Ludueña


Entre mujeres
Parecen dóciles, son polvorita. Una charla con gitanas sólo puede transcurrir cuando los hombres están trabajando. A pedido de las interesadas, no se mencionan sus nombres.

-¿Todas las gitanas se casan?

-Sí. Sin excepción. No sé cómo, pero que se casan... se casan.

-¿Y todas vírgenes, como manda la tradición?

-Un ritual es que la novia, después de pasar la primera noche con su prometido, muestre a las mujeres mayores una enagua con una manchita. Ellas le ponen una gota de alcohol y se dice que, si es virgen, en la tela se dibuja una flor. Pero tampoco es que hasta que no te casás no pasa nada... ¿eh? No somos santas...

-¿Y se mantiene la elección del novio de parte de los padres?

-Ya no es tan así. Eso sí: tiene que ser gitano. A los varones se les permite más casarse con criollas. A nosotras no.

-¿Cuánto es hoy una dote?

-Desde 200 hasta 15.000 pesos. A veces se paga en oro.

-¿Y si tu novio no te puede comprar?

-Algunas se escapan a la casa de él. Y después de unos días la unión está reconocida. A veces es un escándalo. Y no hay fiesta.

-¿Les pesa tener que acatar la opinión del marido en todo?

-Es así, y nos gusta. Llevamos el pañuelo en la cabeza (símbolo de casadas) con gran orgullo. Los gitanos somos unidos como pocos.

Ciudadanos del mundo

Originarios de la India, se cree que tras la invasión musulmana en el siglo IX, los gitanos debieron emigrar. Pasaron por Persia, Grecia, Armenia, Palestina y el sur de Turquía. Llegaron a Europa en el siglo XIV. Soportaron prohibiciones, castigos y matanzas. Hoy son más de 16 millones en el mundo. En la Argentina viven unos 300.000, de origen ruso, rumano y español.


Los gitanos no piden tierras, pero sí que se les reconozca su derecho a la autodeterminación. Que se eliminen las fronteras que frenan su espíritu nómada, las nuevas formas de racismo y discriminación. Lo piden por medio de más de 300 instituciones, como la Unión Romaní, con representación en la ONU y el Parlamento Europeo. En la Argentina los reúne la Asociación Identidad Cultural Romaní.


Amaro Glaso (Nuestra Voz) es el único programa de radio sobre la cultura gitana en América latina. Conducido por Jorge Bernal, se emite en español y romaní por Radio del Pueblo (750 AM), y se escucha a través de Internet: http://www.750am.com.ar , los viernes, a las 20.
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MensajeTema: Re: Quiénes son, cómo viven y qué piensan los gitanos "argentinos"   Vie Oct 10, 2008 11:08 pm

Antes que nada quiero pedirle disculpas por haber alterado la naturalidad del titulo de su post , pero habrá notado que no pude contenerme y le agregué comillas al termino "argentinos" porque claro esta que estos apátridas , nomadas gitanos nunca fueron , son ni serán Argentinos , porque nuestra patria no se forjó con gitanos ni con ningun apátrida y a demás detesto a esas larvas parasitarias que invaden y destruyen todo lo que tocan.

Me parece muy bien su post porque es un tema que no podemos dejar pasar. Los gitanos , como bien puse en las condiciones de ingreso y permanencia que armé para este foro , no solo que no son bienvenidos , sino tambien que no podemos olvidar que son de altisima perniciosidad para la subsistencia de la estirpe Argentina.

Saludos nacionales y brazo en alto.

¡¡ VIVA ARGENTINA !!

¡¡ ARRIBA ARGENTINA !!
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MensajeTema: Re: Quiénes son, cómo viven y qué piensan los gitanos "argentinos"   Vie Oct 10, 2008 11:52 pm

No hay inconveniente camarada, lo que usted crea que tiene que modificar hágalo, pero le pido que me avise.
Como habrá notado estoy agregando temas sobre judíos, masones etc. escritos por ellos mismos para poder entender (si es que se puede) el “alto nivel de intelectualidad” que disponen.

SALUDOS

ARGENTINA VENCERÁ

PATRIA O MUERTE
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MensajeTema: LA SITUACIÓN DEL PUEBLO ROM EN LA ARGENTINA   Mar Oct 28, 2008 12:35 pm

Por: JORGE MARTÍN FERNÁNDEZ BERNAL Presidente Asociación Identidad Cultural Romaní de Argentina, (AICRA).

Argentina es un país que ha sido conquistado y habitado por descendientes de europeos, y que tiene muchísimas minorías viviendo en su territorio, árabes, judíos, armenios, irlandeses, Rom, etc., sin mencionar las minorías nacionales como los descendientes de los primitivos habitantes del país, 1 por ciento o menos, no hay números reales acerca de ellos, y los negados mestizos (mitad blancos mitad indios), quienes de acuerdo a las estadísticas son aproximadamente el 10/12 por ciento de la entera población del país, pero muchas veces su existencia es negada.
La verdad es sin embargo, que este país nunca ha tenido una política real en referencia a la preservación y reconocimiento de los idiomas y las culturas de las minorías, ni favorable ni desfavorable, pero en el país todas las escuelas de las minorías florecen por doquier y luchan contra la falta de un programa real de parte del gobierno para mantener sus lenguas maternas y culturas vivas, escuelas inglesas, armenias, alemanas, judías, etc.
Los Rom residentes en Argentina son aproximadamente 300.000 personas, pertenecientes a los siguientes grupos: Kalderash griegos, moldavos y rusos, algunas familias Lovari y algunos Xoraxane Roma (todos estos grupos hablan Romanés, el último grupo al contrario que en Europa no son musulmanes, son cristianos desde su llegada aquí hace 100 años). Calé argentinos y Españoles (ambos grupos vinieron desde España en diferentes épocas y hablan sólo español) y los Boyash, quienes vinieron desde Serbia y Rumania y hablan sólo Rumano entre ellos.
Las escuelas gitanas no están en la mente de los Rom en este vasto territorio, excepto para aquellos que hablan sólo español, Ej., Los Calé Españoles, quienes también muchas veces no entienden su valor más allá de leer o saber matemáticas, pero para otros, Ej., los Rom hablantes de rumano, los Boyash, quienes poco a poco están perdiendo su lengua materna (el Rumano), la escuela normal ofrece todas las posibilidades y cada día más estos grupos la aceptan sin ningún problema.
El rechazo a la escuela es más importante entre los Rom que hablan Romanés como los Kalderash, algunas familias Lovari, los Xoraxane Roma y algunos recientemente llegados Rom rumanos quienes quieren basarse en sus propias tradiciones, fábulas, canciones etc.. la preservación del lenguaje y la cultura y la complejidad de mecanismos de supervivencia de la Sociedad Romaní (la kumpania, vitsas, natsia, kris, marime, etc.), agregadas a las buenas posibilidades económicas que los Rom encontraron desde su arribo a este país, estas circunstancias hicieron del rechazo a la educación formal algo común entre casi todos los miembros de estos grupos, en Brasil sucede todo lo contrario.
Como fue explicado más arriba, las expectativas que el pueblo gitano tuvo y mayormente tiene con respecto a la escuela son en términos de utilidad, por eso la mayoría de los padres Rom deciden enviar a sus hijos a la escuela sólo hasta la finalización de la escuela primaria, y después de eso, en caso de los muchachos, estos entran en el negocio familiar y las mujeres continúan con las tradiciones de sus madres, venta, adivinación, cuidado del hogar, etc., dependiendo del grupo. Sin embargo, poco a poco los padres Rom se dan cuenta de que el futuro de sus hijos puede estar basado sólo en los negocios familiares, pero por eso la escuela es vista más y más como una herramienta real para garantizar el futuro de estos y del pueblo Rom aquí.
Lo que más provoca el rechazo a la escuela es el miedo a perder las tradiciones y lenguaje, pero muchos padres se dieron cuenta de que estas cosas están pasando entre las nuevas generaciones a pesar del hecho de hacer abandonar a sus hijos la escuela. La preservación del idioma también se apoya en ésta, muchos padres han observado como muchos niños que han ido a la escuela inclusive han mejorado el uso de la lengua Romaní y han prestado más atención a esta y a las tradiciones Rom.
En tiempos recientes y debido a la iglesia internacional Rom, Pastores y líderes de nuestro pueblo han expresado la necesidad de crear un escuela Rom de fin de semana, para apoyo de la escuela normal donde acuden chicos y chicas Rom durante la semana, pero la cual pondría mucho énfasis en el mantenimiento de la lengua y las tradiciones y en el desenvolvimiento de las destrezas necesarias para enfrentar el futuro, por ejemplo la computación, y no una carrera, al menos en Argentina. Esta escuela podría usar la literatura Rom, los textos evangélicos y cassettes que en todo el mundo produce el pueblo y la iglesia Rom.
Habitación y Economía
Desde su llegada a la Argentina el pueblo Rom ha desarrollado una economía independiente, y algunas de sus profesiones son actualmente: la reparación de la maquinaria hidráulica, el trabajo de los metales a nivel industrial, la compra-venta de automóviles nuevos y usados y de maquinaria agrícola, venta minorista, etc., las buenas posibilidades económicas aportaron en si mismas una vida mejor para la población Rom que llegó aquí de Europa hace 100 años atrás o más.
La mayoría de los Rom aquí practica actualmente la religión evangélica en casi todos los grupos que existen en el país.
El pueblo Rom habita las principales grandes ciudades del país, inmerso en los barrios de clase media, en general en cada barrio en las grandes ciudades pueden encontrarse casas Rom, las cuales entre los Kalderash, principalmente, en muchos casos, son más grandes que el promedio argentino, casas de dos o tres pisos con pórtico, garaje y un gran jardín en la parte trasera, sin rejas en la entrada, etc.. La relación con los vecinos es buena, pero existe cierta clase de discriminación oculta contra los Rom y los judíos y menos en contra de los descendientes de árabes en una creciente minoría del pueblo argentino, la cual puede ser vista al tratar un negocio o en algunos lugares públicos, a pesar de la ley anti-discriminatoria existente, sin embargo, esta siempre es oculta, —la casa se vendió—, no hay lugar en el restaurante, discúlpeme, y raramente un insulto son las expresiones discriminatorias comunes.
La situación política en el país actualmente
Argentina fue considerada en los años sesenta un gran país de clase media con un muy buen futuro, pero las situaciones políticas que tuvieron lugar aquí después de eso empeoraron a través de los años la vida en el país, y trajeron consigo el empobrecimiento, la inseguridad, el incremento de la tasa criminal y la discriminación principalmente en contra de la gente pobre, (la gran mayoría mestizos de sangre blanca e india), y llevó a los argentinos a la crisis que estamos enfrentando hoy en día. El pueblo Rom nunca participó en los asuntos políticos del país, excepto en raras ocasiones algunos individuos lo hicieron, sin embargo esto es visto como algo realmente extraño por los Rom y es rechazado en general por casi todos los ancianos de la comunidad por no ser parte de la Rromaniya (la cultura Rom, creencias y modos de vida).
Mayormente los últimos 4 años de crisis afectaron la vida de la mayoría de los habitantes del país, muchos judíos y descendientes de árabes, italianos, españoles, ingleses, Rom, etc., dejaron el país en búsqueda de mejores oportunidades, así muchos Rom se movieron a EEUU., España o Francia, donde muchos tienen parientes.
Los últimos días de crisis hasta el día en que el ex-presidente De la Rua presentó su renuncia a su cargo, el 20 de Diciembre, dejó un gran miedo en la mente de los argentinos y en la memoria de aquellos que vivieron durante el gobierno militar, y como siempre la gente pobre y marginal, mayormente los mestizos de indio y blanco, fueron los que tuvieron que pagar el precio de una conducción del país errónea y de los errores de las políticas económicas.

Sr. Jorge Martín Fernández Bernal Asociación Identidad Cultural Romaní de Argentina, AICRA Presidente
Buenos Aires (Argentina) 26 de diciembre de 2001.
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MensajeTema: Re: Quiénes son, cómo viven y qué piensan los gitanos "argentinos"   Mar Oct 28, 2008 12:36 pm

PUEBLO ROM: EL HIJO DEL VIENTO, MAESTRO DE LA LIBERTAD

Convivencia armónica:
La Kriss Romaní, también conocida como Romaniya, es lo que popularmente se conoce como la “Ley Gitana”. Este sistema jurídico es un significativo elemento identitario de nuestro pueblo que nos caracteriza y define ante otros pueblos.
A través de la Kriss Romaní nuestro pueblo resuelve, mediante la fuerza de la palabra, los conflictos, tensiones y problemas de toda índole que se presentan al interior de nuestro pueblo y que involucran a personas y grupos familiares étnicamente Rom.
La administración de justicia se lleva a cabo en una Kriss o tribunal conformado por nuestras autoridades tradicionales, llamadas sere romengue. Puede decirse que el propósito fundamental de la Kriss Romaní es, entonces, el de preservar y restablecer cuando se ha quebrado, la kintala, entendido este concepto como el equilibrio y el balance de nuestra sociedad.
Un dispositivo importante de control social que contiene la Kriss Romaní, es lo que se denomina como marimé. El marimé no es otra cosa que el estado de impureza en que cae un hombre o mujer Rom que desestructuran, ya se conciente o inconcientemente, la kintala. Para poder salir de ese indeseable estado de marimé, el infractor tiene que desplegar todos sus esfuerzos para resarcir los daños que su proceder haya podido ocasionar a toda la kumpania.
Es preciso destacar que si bien una infracción u ofensa puede recaer sobre un patrigrupo familiar específico, el restablecimiento de la kintala concierne a toda la red de patrigrupos familiares que por haber construido alianzas ya sea familiares o económicas, constituyen el entorno comunitario más inmediato y cercano, es decir la kumpania.
Medio ambiente:
Como nómade e itinerante que es, el pueblo Rom establece con los entornos natural y cultural en los que fluye o se asienta, unas relaciones que se pueden llamar liquenistas, en razón a que toman del medio lo que necesitan para la sostenibilidad de su cultura y forma de vida, a la vez que en reciprocidad le hacen una retribución a través del desempeño de sus artes, oficios y conocimientos ancestrales.
La imagen del Rom que llega a un lugar para arrasar con todo y después irse, es estereotipada y producto de la imaginación de periodistas y escritores que no conocen a nuestro pueblo. Como es bastante probable que en su amplia itinerancia y movilidad los Rom puedan retornar a lugares en que, ya sea ellos u otros patrigrupos familiares emparentados, ya han estado, los Rom se cuidan mucho de no establecer malas relaciones y vínculos en los territorios por donde pasan o en donde transitoriamente viven.
De otro lado, se advierte que gran parte de los conocimientos tradicionales que caracterizan al pueblo Rom, se han elaborado históricamente a partir de una cuidadosa observación del mundo natural del cual, no está demás decirlo, la sociedad Rom no se siente divorciada. Sus profundos conocimientos sobre los poderes terapéuticos de las plantas, sobre las propiedades de los metales o sobre las artes mágicas y adivinatorias, son una evidencia del conocimiento que los Rom han adquirido de la naturaleza, a la cual respetan por ser el lugar donde se encuentran los mulé, espíritus de sus ancestros.
Mitos, arte y cultura:
Como provenientes del norte de la India, de donde irrumpimos en el año mil de la era común para itinerar por todos los países del orbe, nuestro arte y nuestra cultura tienen impregnada una huella que delata nuestro origen en Oriente. En ese sentido, una presencia de algo más de quinientos años en América y en Colombia, en lugares en donde nos encontramos desde la época de la dominación hispánica, no han borrado los sabores y saberes que nuestro pueblo trajo de Oriente.
Pese a que en su periplo por el mundo, el patrimonio cultural e intelectual del pueblo Rom se ha enriquecido a partir del contacto con otros pueblos y culturas, la esencia de nuestro ser, sentir y pensar se han mantenido incólumes a lo largo de diez siglos.
Es así como nuestra enorme capacidad de adaptación ha posibilitado que nuestros valores identitarios más preciados, zakono, y nuestras señas nacionalitarias más relevantes, romipen, antes que debilitarse y diluirse, se afirmen en el permanente interactuar con “los otros”.
Puede decir que los Rom nos caracterizamos por poseer un especial sentido de la estética, tanto física como artística, que ha llevado, por ejemplo, a que nuestra música y nuestra danza tengan un reconocimiento mundial por su inmenso colorido y su contagiante alegría y que la enorme riqueza de nuestros paramichi, historias tradicionales, hayan influido también en la literatura universal.
Además de los que ya se han mencionado a lo largo de esta reflexión, el pueblo Rom se configura también a partir de la presencia de los siguientes elementos culturales: i) “se es Rom por derecho de nacimiento”, ii) tradición nómade y reconversión en nuevas maneras de itinerar, iii) sui generis conciencia histórica fundada en una conciencia del eterno presente, iv) vigencia de nuestra propia lengua, shib romaní, v) organización social basada en la configuración de grupos de parentesco o patrigrupos, vi) articulación del sistema social a través de linajes patrilineales, vitsi, dispersos independientes y autónomos, vi) existencia de autoridades propias o sere romengue, entre otros.
Espiritualidad y conocimiento:
Con el riesgo que toda simplificación entraña, se puede decir que la cosmovisión de nuestro pueblo se caracteriza por lo siguiente:
Un amplio sentido de la no planificación: Nociones como planificación y planeación son extrañas a nuestra cosmovisión, de ahí que sea mucho más asertivo hablar de proceso, en el sentido de un fluir espontáneo de la existencia y de la vida de nuestro pueblo. Antes que planificar para organizar el mundo, nuestro pueblo prefiere perderse en el turbulento discurrir de la vida y de la existencia.
Conciencia del eterno presente (dinámica del aquí y del ahora): Puede decirse que para los Rom el pasado y el futuro carecen de importancia, no existen. Estos momentos sólo tienen significación en la medida en que se articulen dinámicamente al presente que, definitivamente, es nuestro tiempo.
Sostenibilidad de una forma de vida y de una cultura en contextos urbanos: Los Rom nos hemos visto precisados a sobrevivir en los pequeños resquicios que la sociedad no Rom, gadyi, no utiliza ni le interesa. Nuestro pueblo ha podido pervivir en medio de grandes adversidades y ello lo ha llevado a desarrollar una amplia gama de habilidades para hacerle frente a las dificultades y trascenderlas creativamente.
Prestigio del gastar y de la no acumulación: Los Rom tenemos inherente un sentido de no acumulación de riquezas y de no ahorro de dinero. El prestigio de un Rom se funda no en acumular sino en gastar y compartir con toda la kumpania. La acumulación de bienes y ahorro de riqueza son signos mal vistos por nuestra sociedad.
Acendrado apego a la libertad y a la independencia: Los Rom no mantienen ataduras con ningún lugar ni establecen relaciones estables y duraderas con nadie distinto a los miembros de las kumpeniyi cercanas. La libertad y la independencia se traducen en la amplia movilidad geográfica (nomadismo), que es un sinónimo de un buen “nivel de vida.
Subversores de la lógica y la racionalidad occidentales: Nuestra cosmovisión se fundamenta en una racionalidad muy diferente a la de la sociedad gadyi. Mientras esta valora el orden referido a jerarquías preestablecidas, nuestro pueblo le apuesta al caos creativo. El caos es camino o, como ya se dijo, proceso en el que se reconoce que el curso espontáneo de las cosas es lo único capaz de generar armonía.
Horizontalidad de la organización social: Pese a ciertas diferencias de tipo económico entre grupos familiares, la sociedad Rom puede definirse como igualitaria y horizontal. Al interior de nuestro pueblo no hay jerarquías y cada autoridad manda en su grupo familiar. Aquel que pretenda ostentar un liderazgo por encima de los demás, queda en estado impuro, marimé.
El dinero, lové, como puente de interrelación con “los otros”: Pese a la fascinación que el dinero ejerce sobre nuestro pueblo, hay que destacar que el simbolismo que tiene es muy diferente al que le asigna la sociedad gadyi. En los gadye el dinero y su acumulación afianza el individualismo, el egoísmo, la insolidaridad, en tanto que para los Rom implica tanto la posibilidad de establecer relaciones más equitativas con la sociedad mayoritaria como de mantener nuestra cohesión como pueblo.
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Quiénes son, cómo viven y qué piensan los gitanos "argentinos"

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